Argentina 3-0 Croacia: ‘Yo vi jugar a Messi en Qatar’

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Somos unos privilegiados: cada Mundial vivido es una oportunidad para presenciar historia. Una hoja en blanco para que los mejores expresen su relato y que éste perdure para siempre. En Qatar, no está habiendo uno a la altura del de Lionel Messi. En cada partido está coleccionado goles o asistencias dignos de entrar en los DVD’s con los mejores momentos de los Mundiales. Pero su impacto va más allá de imágenes. Desde el día de México, Messi se ha echado Argentina a las espaldas, liderando futbolística y emocionalmente al equipo desde un papel de todocampista, y ahora lo tiene a un paso de hacer historia. Es realmente emocionante que de aquí en adelante podamos decir: Yo vi jugar a Messi en Qatar. 

Argentina solventó su cruce de semifinales ante Croacia (3-0) y estará en la final del próximo domingo. Paradójicamente, el partido menos sufrido de la albiceleste llegó en las instancias más altas, a un paso de tocar la gloria, y ahora espera rival, que saldrá del Francia – Marruecos de mañana. Por otra parte, honor a Croacia. Los croatas se derrumbaron a partir del primer gol, pero la manera en la que han competido en esta Copa del Mundo es para quitarse el sombrero. Un subcampeonato y un posible tercer puesto en dos Copas del Mundo consecutivas. El palmarés de Luka Modric con la selección, pese a no levantar ningún título, hará justicia a su leyenda. 

Scaloni realizó dos cambios en el once titular respecto al partido contra Países Bajos. Uno obligado (Taglaifico por el sancionado Acuña) y otro por decisión técnica (Leandro Paredes por Lisandro Martínez), para así poner a Enzo de interior y liberarlo de responsabilidades con y sin balón. De este modo, Argentina salió con línea de cuatro, cuatro mediocampistas (De Paul, Paredes, Enzo y Mac Allister) y Messi con Julián arriba. Por contra, Dalic dio continuidad a los mismos once jugadores que eliminaron a Brasil en cuartos. 4-3-3, con Mario Pasalic de falso extremo derecho y Andrej Kramaric arriba. El resto del once se conoce de memoria. 

Los primeros 10’ fueron muy parejos. De posesión dividida y sin un dominador claro. Argentina se plantaba en un 4-4-2 con Julián buscando tapar a Brozovic, pero no fue decididamente a apretar arriba a Croacia. Menos con el paso del tiempo. La albicelesta cedió bastante iniciativa, esperó en un bloque medio pasivo y fue ahí cuando llegaron los mejores minutos de Croacia en el partido. Nacidos, otra vez, a partir del talento y las sinergias de sus tres mediocampistas (Brozovic, Modric y Kovacic), dando una ‘masterclass’ sobre como gestionar una posesión y ofrecer progresión. Particpando los tres a distintas alturas, con siempre uno de los dos interiores (Kovacic o Modric) lateralizados y Brozovic dando continuidad, por delante o entre centrales. De este modo, Croacia ganó altura en el campo y metió a Argentina en su mitad, pero arriba, pese a que llegó a último tercio y generó situaciones de centro, no remató a la portería del ‘Dibu’. 

A Argentina le bastaba con activar a Messi para generar. Cuando Leo intervenía pasaban cosas, pero prácticamente no lo estaba haciendo. Por ello, viendo las dificultades que estaba teniendo el equipo sin balón, con Croacia ganando cada vez más confianza a través de un Modric y un Kovacic estelares, Leo, como tantas otras veces en esta Copa, bajó un escalón y se puso a mandar. De este modo, Argentina se aferró al partido y volvió a sentirse dentro de él. La albiceleste atacaba con una base formadas por tres mediocampistas, con Enzo y De Paul a los costados de Paredes; Molina y Tagliafico altos y buscando romper a la espalda de Sosa y Juranovic; Mac Allister en la entre líneas izquierda; Messi a lo suyo; y Julián fijando a centrales. Se llegaría a la media hora con Argentina carburando cada vez que la tocaba Messi, aunque no fuese de forma continuada.

Fue entonces cuando una jugada cambió el partido. Enzo, favorecido por su posición en el campo, metió un pase en profundidad a Julián; Gvardiol, en su primer error gordo en el Mundial, no siguió el desmarque del punta del City; y Livakovic cometió penalti sobre él. Un error fatal que condenaría a Croacia para lo que restaba. En el penaliti, que puso cara a cara a el mejor lanzador contra el mejor portero, ganó Messi. Argentina se ponía 1-0. Minutos más tarde, con Croacia aun en ‘shock’ por el gol, llegaría el segundo, obra de Julián Álvarez, surgido en un córner a favor de los croatas. Una carrera llena de fortuna, pero también llena de fe. Porque la suerte solamente la tienen aquellos que la buscan, y Julián es de esos. Con el 2-0, Argentina se subió a la cresta de la ola e incluso estuvo a punto de hacer el tercero de no ser por Dominik Livakovic. Messi, pidiendo el balón y ganando segundos al crono, acabaría de sacar de quicio a Croacia antes del descanso.

Dalic debía arriesgar y lo hizo. Sacó del campo a un desafortunado Borna Sosa y a Pasalic e introdujo a Orsic y a Vlasic, siguiendo con el 4-3-3 pero esta vez con tres delanteros e Ivan Perisic de lateral izquierdo. 5 minutos después de iniciar el segundo tiempo redoblaría la apuesta, quitando a Brozovic por Bruno Petkovic y pasando al 4-2-3-1, liberando a Kramaric en la mediapunta. Pero por más que probó, no hubo forma de romper el bloque argentino, que estuvo muy sólido y no concedió nada. En este sentido, cabe destacar una vez más el partido defensivo de Nicolás Otamendi y Christian Romero, siendo el sostén de la selección argentina tanto dentro como fuera del área, así como todo el trabajo colectivo argentino una vez se puso con ventaja en el marcador. 

Más difícil fue para Croacia cuando en el 60’ Scaloni hizo su tradicional cambio de poner a Lisandro Martínez y quitar a un mediocampista. Argentina pasó a defender en 5-3-2, siendo Paredes el sacrificado y manteniendo a Enzo como mediocentro junto a Mac Allister y De Paul (con los tres centrales atrás). En este tramo, Croacia se precicipitó mucho, cometiendo pérdidas con muchos jugadores por delante del balón y dando a pie a transiciones argentinas. Por si fuera poco, con esta versión tan caótica de Croacia, los buenos de Argentina tenían la oportunidad para juntarse por dentro y salir a la contra. Siempre habían dos o tres camisetas albicelestes cerca de la pérdida de Croacia, así que Argentina podía respirar (Enzo, Messi y Mac Allister) y amenazar al espacio (Julián). Croacia vivía cerca del arco del ‘Dibu’, pero Argentina estaba más cerca del gol. 

Y así fue. Lo que sucedió en el minuto 69’ es una jugada que pasa a la historia de los Mundiales. Por el momento, por el protagonista, por el rival, por todo. Messi cogió el balón en el carril diestro, prácticamente a la altura de la divisoria, y decidió retar al que, para muchos, estaba siendo el mejor central del Mundial, Joško Gvardiol. Aceleró, frenó, se giró, volvió a acelerar, y lo superó. Todo esto forzejando conta él como si en realidad no tuviese 35 años y su rival 20. Una vez superado, le dejó el balón en bandeja a Julián y este hizo la sentencia. El gol mataba por completo las esperanzas de Croacia en el partido. 8 años después, la Argentina de Messi volverá a tener una oportunidad para levantar la tan ansiada Copa del Mundo. 

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