Mastantuono: semilla Azul Real

Comparte esta historia:

Facebook
LinkedIn
Twitter
Pinterest
Email
WhatsApp

Se está normalizando la precocidad en el alumbramiento de estrellas. La edad es un número, pero los procesos vitales no entienden de calendarios. El fútbol de academias, quizás perjudicial en algunos aspectos, favorece la temprana preparación y agiliza el salto de etapas. Siempre los talentosos llegaron antes y compitieron contra jugadores más mayores. Pero ahora son cada vez más los zagales que no solo llegan, sino que parecen acostumbrados. Y con su porte de actor hollywoodiense -hoyuelo incluido- pintiparado para un film bélico y su coraza entrenada para ser punzante, Franco Mastantuono está entre ellos.

No ha cumplido los 18 (14 de agosto), pero su hoja de servicios ya resplandece. Hace año y medio, Franquito se convirtió en el segundo futbolista más joven en debutar en River Plate, un club que siempre cuidó a su semillero. Si bien con los Millonarios no pudo superar el hito de Mateo Mussacchio -en 2006, el central debutó con dos meses menos-, nadie se estrenó antes con la Selección de Argentina. Con 17 años, 9 meses y 22 días, Mastantuono es el debutante más joven en un partido oficial de la Albiceleste.

Si bien es cierto que apenas lleva un puñado de goles, también han sido muy prematuros: es el más joven en celebrar un gol en un Superclásico (vídeo inferior), el más joven en marcar en la Copa Libertadores para River y el más joven, cinco meses antes que Javier Saviola, en anotar con River. A la zurda de Mastantuono le han bastado poco más de medio centenar de encuentros para convencer al Real Madrid de su cláusula. De paso, la transferencia se convierte en la más cuantiosa de la historia del fútbol argentino. ¿Está preparado?

Granación adelantada

Para llegar rápido y bien, es necesaria una mezcla adecuada de capacidades. Físicas, técnico-tácticas y mentales. Si uno le ve jugar, percibe que su planta no parece de 17 años (aunque hipertrofia muscular) que su entendimiento del juego (movimientos con/sin balón) es elevado y por físico, Mastantuono parece mayor. Su planta ya es de futbolista, aunque seguro que la musculatura alcanzará madurez en los próximos meses. Pero no es solo eso. Si uno le escucha hablar fuera de la cancha pareciera cómo si se hubierado estado preparando. Habla como un adulto y parece un adulto antes de tener edad para conducir o ir a la universidad.

Madurez, inteligencia y liderazgo son palabras asociadas a un jugador que desprende carisma y confianza. Brizuela, quien le descubrió para River reconoce que con 8-9 años vio «una cabeza superlativa, un jugador muy inteligente y recordé que [Marcelo] Gallardo nos pedía eso como prioridad en la elección de los chicos». Pablo Fernández y Martín Pellegrino técnicos del Semillero Millonario tuvieron a Franquito en distintos cursos pero coinciden en sus valoraciones. Fernández, su entrenador en la Novena (sub-14), le define como «un chico excelente, tranquilo; un líder por naturaleza. Pellegrino, quien le tuvo en la Octava (sub-15) avala el comentario: «Es un compañero excelente, que lleva adelante el grupo. Es líder». «Le gusta ser director de orquesta; tiene una personalidad muy fuerte», redondea Brizuela.

Quien le hizo debutar en Primera, Martín Demichelis, centra también su atención en la «personalidad y madurez». «Se desenvolvía dentro y fuera de la cancha como un jugador mayor», redondeó. «Lo más llamativo es su abrumadora personalidad. No le pesa la presión ni la responsabilidad, no parece un chico de 17 años. Es absolutamente increíble», comenta quien le entrenó durante gran parte de 2024.

De la misma cuerda son otros dos antiguos internacionales que han dirigido a Mastantuono en distintas categorías de la selección. Javier Mascherano confió muy temprano en Mastantuono para la sub-20 albiceleste, y además del «talento impresionante», le destacó «una mentalidad poco común» al azuleño. «No es fácil encontrar chicos de esa edad con semejante personalidad», comentaba el Jefecito. «Franco es un chico inteligente, maduro para su edad», dijo hace ya tiempo Diego Placente, su seleccionador en el Mundial sub-17 de 2023. Hace un mes lo recalcó: «Tiene mucha cabeza y mucha autoestima, que es importante también».

Nuestra compañera Isabella Ruggeri, scout profesional y colaboradora de este portal ha seguido de cerca la evolución de Franquito: «A nivel de personalidad, está preparado para afrontar la bajada anímica que le ha venido justo ahora por cómo se dio su salida de River. Creo también que la adaptación a Madrid la va a superar. Es un líder y con 17 años se cargó al equipo de más presión en el país como si nada».

Estas aptitudes mentales, configuradas y desarrolladas desde etapas muy tempranas, se han desarrollado de manera especial en el caso del futbolista nacido en agosto de 2007. Criado en un entorno deportista, estas capacidades (concentración, resiliencia, control, confianza…) gracias a su apetito por la raqueta. Y no le daba nada mal -de derechas, eso sí-. Siendo un purrete, entre 2016 y 2019, llegó a estar entre los cinco mejores jóvenes tenistas de Argentina en sub’12, viajando por el país de la mano del ex profesional Federico Coria. «La rompía, fue un gran tenista. Uno de los mejores. Nos habría dado muchas alegrías en el tenis, pero al fútbol es otro nivel. Menos mal que lo dejó y que lo tenemos en River», declaró Coria. Ignacio Poblet, su maestro en la pista, define a Franquito como «muy trabajador, muy aguerrido y con un talento coordinativo muy destacado».

«Competir en un deporte donde lo mental pesa mucho me ha ayudado a crecer como jugador de fútbol», confesó el propio proyecto de tenista que antes de pasar a la secundaria tuvo que dejar una de sus dos aficiones. Pero Mastantuono nunca tuvo dudas entre la redonda futbolera y la pelota amarillo neón. «Me gustaba jugar a los dos deportes, pero cuando salió otra vez la oportunidad de hacer una prueba con River, no dudé», comenta el futbolista criado en Azul, localidad en el centro de la provincia de Buenos Aires.

El rubio azuleño, de madre sociológa, comenzó muy temprano: con tres años ya pateaba balones en el Club Atlético River Plate Azuleño, el CARPA. Allí, su padre Cristian, era su entrenador, pues los Mantantuono, tíos y abuelo incluidos, siempre fueron reconocidos futboleros en la localidad cervantina. Hasta los 11 vistió esa franja roja. Después, se enroló por unos amigos en el Club Cemento Armado, combinándolo aún con el tenis. Para llegar a los distintos entrenamientos tenía que cruzar las veinte cuadras, a menudo al trote, que separaban la escuela de tenis hasta el predio de Cemento. Con ambos escudos, competía en torneos y partidos con edades superiores.

Y siempre destacaba. También cuando en 2017, el gigante nacional River Plate hizo una prueba de selección en Azul. Mastantuono impresionó. Pero cuando quisieron que continuase la prueba, compitiendo esta vez contra chicos mayores, Franquito ya se había ido corriendo a su práctica de tenis. A pesar de la contrariedad, River apuntó su nombre para la siguiente vez que acudiese a la zona. «Me probé en Azul; después otra en Bolivar y después me trajeron dos semanas para ver si me gustaba y ya me ficharon en 2019, contó Mastantuono.

Quien le fue a ver fue Daniel Brizuela, ex director de captación de River: «A Franco le encontré cuando tenía 8 o 9 años, en una prueba de River en Azul. Lo que más me llamó la atención de él fue la toma de decisiones a gran velocidad y en forma vertical, algo muy difícil de ver a esa edad, más allá de su habilidad técnica: llevaba la pelota pegada al pie y era letal en el uno contra uno».

River se lo quiso llevar ya para Buenos Aires, pero la familia Mastantuono, hinchas de la Banda, declinó la invitación: 300 km era mucha distancia para un niño tan pequeño que apuntaba maneras tan buenas en el tenis. Tardaría dos años en ser jugador definitivamente del Millonario. «Empecé a ir y venir desde Azul. Entrenaba una semana, capaz que me volvía otra de vuelta. Me costó mucho el principio, porque extrañaba mi casa, mi familia… Lo sobrellevaba yendo y viniendo. Después, la pandemia me ayudó a madurar, y desde que pasó ya me quedé en Buenos Aires». Sacrificio y constancia para perseguir sus sueños.

En las inferiores, Mastantuono siempre portó la 10 y el brazalete de capitán.

En el Semillero

A Buenos Aires llegó el rusito con 12 años para vivir en la academia. “Mi primer partido fue justo en la última fecha. Me acuerdo de que fue contra Banfield, en River Camp, y salimos campeones. Fue una alegría inolvidable, tuvé con pocos entrenamientos, pero gracias a la ayuda de mis compañeros pude demostrar todo sin presión. Después me ficharon para AFA, en 2020 me llevaron a un torneo en Ayacucho y justo vino la pandemia. Después hice la pretemporada con Novena”, recordó al portal del club de Núñez.

A partir de ahí, quemaría etapas con la velocidad que ataca las porterías rivales. En septiembre de 2022, recién cumplidos los 15, Franco Mastantuono fue llamado por Javier Mascherano ¡para la sub-20! Apenas era el capitán de la Octava División (sub-15) del Millonario, pero el Jefecito quiso testarlo en un cuadrangular en Uruguay ante los vecinos celestes, Brasil y Uzbekistán.

Un año más tarde, en septiembre de 2023, Martin Demichelis ya le citaba con los mayores. «Mandé a Edgardo Sbrissa a verlo: Al regresar me dijo que no era cierto lo que decían de él: era mejor. Al día siguiente, en octubre, lo citamos a entrenar», declara el ex entrenador de River. Para enero de 2024, le hacía debutar. Y no fue antes porque en ese periodo, Mastantuono se marchó con la selección sub-17 a Indonesia.

Si bien Diego Placente quiso que otros (como Claudio Echeverri, Santiago López o Ian Subiabre) tuvieran el peso del equipo, a Mastantuono le dio entre 15 y 30 minutos en cada segunda parte. No anotó, pero el más joven del plantel se dejó ver en cada partido disputado en la isla de Java. Sin embargo, Mastantuono fue uno de los que fallaron en la tanda de penaltis de las semifinales frente a Alemania (mirando doblemente al lado donde después lanzaría) que dejaría a la Albiceleste sin posibilidad de disputar la final. El otro, precisamnete, fue el capitán, antiguo compañero en River y hoy futbolista del Manchester City Echeverri.

De vuelta a Buenos Aires, Demichelis no puede negar la evidencia: «Yo soy de respetar mucho en mi metodología la fisiología y los procesos del cuerpo humano: en la pretemporada teníamos estipulado dosificarle las cargas, pero ocurrió que no solo toleraba las exigencias físicas con normalidad sino que era de los que más se destacaba». En un encuentro de la Copa de la Liga, Mastantuono debuta con la primera de River. Apenas había tenido un encuentro con la reserva (ante Boca).

Antes de su despedida en el Mundial de Clubes, habrá sumado más de 60 encuentros entre la etapa de Demichelis y la de Marcelo Gallardo, que regresó al club de Núñez en agosto de 2024. Sobre todo, el protagonismo se volvió ininterrumpido después de su escasa participación en el Sudamericano sub-20 del pasado mes de enero y febrero. Fue entonces cuando Mastantuono acabó por echarse el juego ofensivo del equipo a la espalda. En la presente Libertadores, que para Franco ya ha acabado, suma el 90% de los minutos en los seis encuentros de la fase de grupos. En el Torneo Apertura, desde su regreso de la selección sub-20, ha participado en los 10 partidos (9 titularidades) hasta el parón por el Mundial de Clubes.

Franco, por la derecha

No siempre, pero en esta ocasión, los atributos de Mastantuono se asemejan al de sus ídolos. «En River siempre miraba a Nacho Fernández, me parece un jugador muy completo —confesaba Mastantuono—. También trato de copiar los movimientos de Matías Suárez y a Julián Álvarez, que está pasando por un momento espectacular. Y siempre miro a Messi, que es mi ídolo, veo qué cosas hace, cómo piensa y se mueve. Me parece el mejor del mundo, por lejos. También me gusta observar a Neymar y Phil Foden».

Cuando enumeró a sus modelos, Franquito ya era «un enganche, un mediapunta, un delantero» cuenta Pellegrino. «En el 1×1 es muy determinante, muy vertical. Con una pegada formidable. Hace más de 5 años que estoy en River y hace rato que no veía un jugador que le pegue a la pelota como le pega Franco», apostilla su entrenador en la Octava de River. Quien le tuvo una temporada antes (sub-14), Pablo Fernández, escoge el regate y el golpeo como sus dos mejores armas: «Tiene muchos recursos para llegar al gol: remates de media distancia, definiciones dentro del área. Incluso este año demostró al máximo su capacidad goleadora haciendo goles de cabeza y de derecha».

Su descubridor, Brizuela, le siguió la pista una vez que llegó a River. «Jugaba por izquierda, a veces le ponían por adentro; ahora en River juega por derecha. Me gusta mucho cuando va hacia dentro y hace de jefe de orquesta. Le he visto jugar en 2-3 posiciones y en todas la hace bien». Hasta él mismo no tenía claro cómo etiquetarse, si como delantero o mediocampista. «Arranqué jugando de enganche, después los primeros meses jugué de volante por izquierda», comentaba antes de llegar al primer equipo de River.

Ahora que aterriza en la capital de España, Mastantuono viene partiendo de ese carril interior derecho, con tendencia a conducir o girar hacia el centro utilizando su pie izquierdo. Aprovecha que prioriza controlar hacia su pie izquierdo para desarrollar su conducción fuera-dentro y o bien finalizar desde media distancia o filtrar un combado hacia el lado débil (banda izquierda) o al espacio más enfocado al área. Sin embargo, es un jugador que se siente cómodo por dentro, ocupando distintos sectores de los últimos dos cuartos de campo. Su evolución debería ir marcada en ampliarle ese rango de acciones para que amplie su Zona de Ocupación Predominante (ZOP).

De momento, su ZOP es ese carril del 8 cercano al área rival. En el Mundial sub-17, por ejemplo, ingresaba en las segundas partes como volante en la banda derecha en el 4-2-3-1 de Placente, con mucha tendencia hacia el interior. Al igual que los primeros encuentros con el primer equipo de River Plate. Demichelis lo colocó «por el sector derecho» la mayor de las veces. «Me gustaba cómo lo hacía a pierna cambiada, pero puede hacerlo tranquilamente por el centro e incluso por el lado izquierdo también. Es un chico muy inteligente que entiende el juego», comentaba Demichelis que pidió al club «permiso» para hacerle debutar y les aconsejó que le subieran la cláusula.

En la última fase competitiva, Gallardo (que volvió a River en agosto de 2023) le ha colocado también en el costado derecho (4-2-3-1 o 4-3-3). Pisando más a menudo el carril del interior derecho que del extremo puro, incluso desdoblándose durante la jugada con el interior (a veces otro zurdo como Nacho Fernández), siendo el lateral derecho (Bustos o Montiel) quien aporte la amplitud de forma más usual. Por otro lado, también ha podido acabar varios encuentros de enganche o segundo punta. Por condiciones y habilidades, bien podría acabar jugando más centrado, sin necesitar la banda, aunque para ello debería de evolucionar o bien como delantero (más factible a día de hoy por su velocidad), o bien como interior.

Mapas de calor de Mastantuono en 2025

¿CÓMO JUEGA?

Franco Mastantuono es un gran productor de vídeos de highlights: es zurdo, muy rápido, le pega bien, algunas de sus ejecuciones (controles o golpeos) son vistosas, tiene tanto cambio de ritmo para el regate como imaginación en el pase, es vertical y juega con atrevimiento. «Franco te llena los ojos cuando lo ves controlar un balón, gambetear, encarar un rival o patear un tiro libre y, además, entiende el juego de una manera asombrosa siendo tan joven», comenta Demichelis.

Sin duda, el atributo por excelencia de Mastantuono es el golpeo a media distancia. A sus 17 años ya ha sido el lanzador de las acciones a balón parado de forma rutinaria en River Plate hasta el Mundial de Clubes. Tanto saques de esquina, como libres directo o faltas colgadas al área. Placente, que le tuvo en la sub-20, comenta que sus condiciones físicas y técnicas se veían, pero que empezó a entrenar notó que la pegada era «distinta». El empeine interior del pie izquierdo (más interior que empeine) es muy capaz de aunar colocación y potencia. Esa jugada tan característica los extremos a pie cambiado (conducción desde el pico del área hacia dentro con golpeo) es peligrosa para los porteros rivales por el golpeo seco y colocado que puede ejecutar (aún con margen de mejora).

Antes de ser el más joven en debutar con la Absoluta, Mastantuono disputó el Mundial sub-17 en 2023.

La velocidad de desplazamiento y la velocidad de gestual con el pie izquierdo son otra de las habilidades más desarrolladas en Mastantuono. No solo es que por velocidad pueda correr más, sino que su aceleración, cambio de ritmo y uso de su cuerpo para el engaño le facilita ir superando obstáculos en su veloz camino hacia la portería rival.

A la hora de soltar el balón, tiene inventiva y capacidad de ver el desmarque del compañero o el espacio libre, aunque los pases al hueco tienden a ser no tan precisos como para poner en clara ventaja al compañero y sus disparos en jugada aún no sean del todo mortíferos. Como es normal, cuando consigue recibir y darse un momento de pausa, sus decisiones y ejecuciones son mejores, pero también es cierto que a plena velocidad también tiene ideas y recursos positivos pues conduce con la cabeza más erguida que agachada.

Casi con 18 años, Franco Mastantuono entiende el juego. Es cierto que el proceso de toma de decisión siempre puede estar en constante evolución y que con la experiencia suele mejorar (si se entienden los errores y se corrigen), pero Mastantuono no tiene una mala toma de decisión. Aunque debería mejorar el número de escaneos a su espalda previos a la recepción, Franco no falla o pierde balones porque no entienda el escenario. Si no, sería difícil que esté o llegue donde está. «Franco tiene la inteligencia para tomar la decisión, la técnica, el tiempo y forma para ejecutarla», comentaba Brizuela, quien le llevó a River, a una radio española.

Siempre entendiendo que a Mastantuono hay que valorarle como un jugador de élite y no uno que está en formación, el problema puede ser de ejecución y de capacidad actual. Y es algo más problemático que tomar los caminos difíciles de la jugada o arriesgar en la opción de pase, algo que a Mastantuono le ocurre pues tiende más a verticalizar que a pausar la jugada. Pero por edad, fundamentos ya adquiridos y entrenamientos será fácil de mejorar.

Se parte de la base de que su pie derecho es un mero acompañante. Está destinado a las acciones más simples. Más allá del control con derecha en situaciones simples, alguna pase corto o algún de golpeo sorpresivo colgado, infrautiliza el pie derecho porque duda de su capacidad con él. En situaciones de carrera, prefiere el control con el exterior de la izquierda al interior de la derecha, aunque la lógica sea la contraria. En conducciones no alterna contactos, prefiriendo repetir con el izquierdo. Y los golpeos con derecha (pase, centros o disparos) son de un nivel inferior, aunque tampoco nefastos. Solo que lo intenta poco. De igual manera, a la mayoría de los jugadores no les ha hecho falta ser ambidiestros, y a Mastantuono el pie izquierdo le da resultados suficientes.

Pero no es tanto su infrautilización del pie derecho como su persistente búsqueda del perfil izquierdo. Y no es solo porque suela partir desde la orilla derecha del campo. Parta de donde parta, tiende más hacia la siniestra que a la diestra. Por ejemplo, si recibe de espaldas, casi siempre girará el cuerpo hacia su derecha antes o después del control (para utilizar -como se ha explicado- su pie preferente), y no al revés. Otro ejemplo: cuando empieza a conducir, su pie izquierdo le llevará -aunque cambie de superficie o use el derecho- hacia ese perfil.

Y lo hará incluso en exceso, convirtiéndose en un problema pues lleva a Mastantuono a acumular más pérdidas cuando su jugada se alarga. Su velocidad (de desplazamiento y gestual) le ha ayudado a llegar a la élite, pero en cierto modo ha acabado por no endulzar sus contactos hasta la exquisitez. Como si se hubiera acostumbrado a que no importase que su contacto fuese siempre el mejor, pues ha visto que probablemente iba a llegar antes que el rival inmediato, no ha conseguido que sus toques sean siempre «dulces».

Los contactos no tan precisos, sumado a su dependencia al pie y al perfil izquierdo implican que ante inferioridad numérica o ante un defensa que le tapa la salida a la izquierda, le cueste más salir del atolladero. Se va «encerrando» él mismo, no decantarse por el pase o el disparo, ir enseñando el esférico por el camino o directamente chocar con el defensor que le cubre su perfil dominante. Y eso conlleva pérdidas.

Es cierto y, a la vez, curioso, que parece que sus aciertos se multiplican cuando su acción es a escasos contactos (1 o 2 toques). Por ejemplo, es realmente bueno orientado el control de espaldas a portería rival para superar a un rival, descargando de primeras o buscando el pase rápido después del control. Lo positivo de todo lo anterior es que saber soltar rápido es más difícil de aprender que lo segundo y más difícil de aprender para un jugador de ataque. El juego de Mastantuono está hecho para aumentar el ritmo de juego y volverse más punzante.

Sus velocidad de reacción es muy buena (jugador activo), su protección de balón de espaldas también y sus desmarques son variados. No siempre la pide en corto, sino también es capaz de estirar buscando la espalda de la defensa (algo que puede favorecerle para ser alguna vez delantero centro). Pero lo más positivo es saber esperar en la zona apropiada, sin necesidad de ir pisando zonas de compañeros. De cabeza no destaca, pero sí es hábil para controlar balones elevados o con bote. Sus guarismos de producción de goles, igualmente, deberán mejorar.

En cuanto al esfuerzo defensivo, es alto teniendo en cuenta su perfil ofensivo y estatus. En el Mundial de Clubes, por ejemplo, ha promediado hasta 5.3 recuperaciones por partido. Sobre todo, después del error propio o en el primer intento de presión. Por carácter no parece que su condición de crack en el futuro vaya a hacerle menguar su derroche de energía, aunque sí que tiende algunas jugadas a desconectarse o simplemente es una forma de reoxigenarse después de los esfuerzos.

En 64 partidos con River Plate, Mastantuono ha sumado 10 goles y 8 asistencias.

Después de su presencia en el Mundial de Clubes con River, Franco Mastantuono desembarca en Barajas para ponerse la elástica del Real Madrid. «Antes del traspaso pensaba que era un perfil más de Bundesliga, del típico perfil de extremo del Bayern a pie cambiado y con tendencia al recorte para activar pasada de lateral o buscar portería —nos comenta Isabella Ruggeri—. Sería lógico que se adapte rápido porque pienso es un perfil más «propicio» para la élite por físico. Uno distinto al de Echeverri al que quizás le veo más talento y sensibilidad a nivel técnico, pero es que ese perfil cada vez se llevan menos».

La cuestión ahora es si Franco Mastantuono podrá aclimatarse y vivir el periodo de adaptación a LaLiga, la Champions y el entorno del Real Madrid de forma rápida o más pausada. Si Xabi Alonso mejorará facetas que debe pulir para poder ser titular en el Santiago Bernabéu. Al fin y al cabo, un futbolista siempre está en constante crecimiento; más si eres un juvenil. Destinado a grandes cosas (porque ya ha hecho unas cuantas), a Mastantuono se le debe dar, aunque el público demande inmediatez y rendimiento, el tiempo necesario. El técnico vasco tiene la misión de acompañar y pulir el zafiro de Azul, al jugador más joven en debutar con Argentina, en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.

Imagen de Rafa Medel
Rafa Medel
Rafa Medel es entrenador (UEFA A) y Periodista. Autor de "Fútbol en Blanco y Negro" (Librofutbol, 2022), trilogía que repasa la primera centuria de este maravilloso deporte.