Lennart Karl: exprimir la coyuntura

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Las circunstancias no se eligen, se presentan. Te pillan preparado para afrontar el desafío o a contrapié. Es posible que más adelante puedas tener otra chance, pero nadie te lo asegura. Por lo tanto, es mejor que la suerte te pille preparado. Porque a veces ese momento será concluyente. Puede ser todo o nada en cuestión de instantes. Y por lo que se ha visto de Lennart Karl (22/02/2008) este otoño, el azar le ha sobrevenido estando más que capacitado. A pesar de sus 17 años, iniciando por detrás del delantero centro o escorado en la banda derecha, ya es un habitual en las alineaciones del todopoderoso Bayern.

Como ocurre en las irrupciones, todo ha pasado de forma apresurada. Todo se enciende antes del pasado verano. Después de entrar en primavera en varias convocatorias con el primer equipo del Bayern de Múnich, el 15 de junio Karl debutaba con el gigante bávaro. Un 6-0 al descanso en el estreno en el Mundial de Clubes permitía ciertos lujos a Vincent Kompany: Karl tendría toda la segunda parte ante el Auckland City. Y si bien no participó en ninguno de los cuatro goles que sumaría más el Bayern aquella tarde en Cincinnati, el chico de 17 años pudo sentir qué era jugar con los mayores.

Pero más allá de su debut, durante la estancia en Estados Unidos se sucedieron otras dos noticias que habrían de moficiar el futuro más inmediato del natural de Frammerbach (Baviera). La primera acaece apenas cinco días después de aquel 10-0 ante el Auckland: Florian Wirtz sorprende decidiendo firmar por el Liverpool. A pesar del gran interés del Bayern (gran controlador de la Bundesliga en todos los sentidos), el centrocampista alemán iba a cambiar Leverkusen por la Premier League. Para colmo, un par de semanas después, otra pésima noticia para el conjunto muniqués: Jamal Musiala se daña los ligamentos del tobillo y se rompe el peroné.

De repente, el Bayern no solo se había quedado sin uno de sus grandes objetivos para reforzar la plantilla, sino que perdía a uno de los mejores jugadores de la misma para un largo lapso. Desconocemos cómo reaccionaron en Säbener Straße, pero la apuesta por la calma y por confiar en lo que había en casa les saldría muy rentable. A finales de 2025, ni gastaron más de 100 millones en Wirtz, ya están recuperando a Musiala, y encima, han añadido una pieza «a coste cero» que ya muchos desean ver con la selección alemana en el próximo Mundial.

Joshua Kimmich: «Está rindiendo bien en este momento. Y cuando juegas bien en el Bayern de Múnich, eso es toda una proclamación, independientemente de la edad. Y cualquier jugador habitual del Bayern de Múnich también debería estar en la selección nacional.»

No suele ser muy reconocido el Bayern de Múnich por su labor con la cantera, pero el poder de convocatoria del conocido como Bayersiche Riese (Gigante Bávaro) se nota también a la hora de captar promesas. Con 14 años, Lennart Karl cambiaba Fráncfort por Múnich. «Lo intentamos todo, habríamos hecho cualquier cosa por él. Pero el FC Bayern tiene un atractivo muy especial; no teníamos ninguna posibilidad», explicaba Andreas Möller. El campeón del mundo en 1990 era el director de la cantera del Eintracht Frankfurt durante los años en los que Karl jugaba en sus inferiores: «En aquel entonces, no era justo que el Bayern fichara a un jugador tan joven. Se lo dejamos claro a los responsables de entonces».

Es cierto que el Eintracht hizo los deberes captando pronto a Karl. A pesar de que tanto su pueblo natal, Frammerbach, como la localidad donde empezó jugando al fútbol, Aschaffenburg, pertenecen al estado de Baviera, la distancia de estas con Fráncfort del Meno (estado de Hesse, pero a menos de 80 kms de su casa) facilitaron que las Águilas llegasen antes. Con 9 años pasaba del pequeño Viktoria Aschaffenburg al Eintracht. Sin embargo, ser los primeros no lo significa todo; y menos cuando el siguiente que te llama es un seis veces campeón de Europa.

Por mucho que el Eintracht se enfade, la decisión la toma la familia. Y tanto el chico como su padre, Steffen Aloe, quedaron prendidos por las condiciones que ofrecía en Múnich. Aunque eso supusiese desplazarse unos 400 km al sur del país. «El Bayern ya se había fijado en Lennart, pero jugó un partido realmente bueno contra ellos en un torneo amistoso en el Sarre el pasado verano —explicaba Aloe en primavera de 2022—. Hemos estado en Múnich tres veces. Cuando los responsables nos enseñaron sus instalaciones por primera vez, Lennart se emocionó al instante. El campus es realmente enorme».

El Eintracht expulsó a Karl cuando se enteró de su futuro compromiso con el Bayern. «No entrenamos jugadores para otros clubes», les explicaron . Sin posibilidad de encontrar acomodo en Múnich para ese mismo invierno y con el curso escolar a mediados, Karl tuvo que quedarse en casa y regresar al Viktoria Aschaffenburg, club donde también trabajaba su padre como entrenador, durante el primer semestre de 2022. Una vez llegó el verano de 2022, el chico de Baja Franconia se mudó al FC Bayern Campus.

Estos últimos tres años han servido para que Lennart Karl no crezca mucho en altura (1.68 m) pero sí en cuanto a madurez deportiva. Un proceso irregular, como el propio bávaro ha explicado acerca de su deficiente temporada 23/24. «Siendo sincero, las cosas no me fueron bien en mi última temporada con la sub-16 . Tuve fluctuaciones en mi rendimiento y no marqué muchos goles. Quería cambiar eso. Como preparación para la temporada sub-17, realicé entrenamientos adicionales, ya sea por mi cuenta o con un entrenador del Campus. Eso me ayudó mucho, tanto mental como físicamente. Las cosas han ido muy bien desde entonces, pero también sé que esto es solo el principio. Quiero seguir así y seguir mejorando mi nivel».

Desde entonces, se enriqueció lo suficiente como para debutar, establecerse en el primer equipo, quitarle minutos al tridente que presumiblemente debería jugar por detrás de Harry Kane (Serge Gnabry, Michael Olise y Luis Díaz) y tener más presencias que Raphaël Guerreiro -viene jugando detrás del punta- o el punta suplente Nicolás Jackson. Lennart Karl cuenta con ya con la madurez deportiva necesaria como para no desentonar al competir con los mayores sin que se note, más allá de su corta estatura, que todavía está en edad juvenil.

Una altura que nunca la entendió como un perjuicio. «Soy muy rápido en los primeros metros, me gusta el uno contra uno y tengo buenos remates. Con poco menos de 1,70 metros, no soy el más alto, pero mi bajo centro de gravedad me ayuda a imponerme, sobre todo al regatear. Aprendí desde muy joven a usarla a mi favor —explicaba Karl—. Claro, eso también significa que tengo que esforzarme más en el aspecto físico, sobre todo en el entrenamiento de fuerza, para poder defenderme mejor en los duelos».

Representado por Michael Ballack, a quien Karl difícilmente pudo ver como futbolista en activo, reconoce que su ídolo es Martin Ødegaard en otra referencia esclarecedora sobre la juventud del bávaro. A pesar ser zurdo como el noruego y su visión para el último pase, sus carreras a gran velocidad, en paralelo hacia el área, escondiendo el balón con el exterior y acabar con golpeos al palo derecho del arquero o con pases picados recuerdan más a Arjen Robben que al centrocampista del Arsenal.

«Esta acción la practiqué específicamente al principio de la pasada temporada —reconocía el alemán—. Desde entonces se ha vuelto automático. Ni siquiera pienso mucho en ello en el momento. Simplemente lo percibo bien. Los goles surgieron de forma natural». La sinfonía de precocidad, altura y velocidad habrán provocado el arqueamiento de cejas y erizamiento de vello en las gradas del Allianz muniqués.

Saltándose la sub-19, Lennart Karl debutó con la sub-21 en noviembre. ¿La Mannschaft para marzo?

En el 4-2-3-1 de Kompany, Lennart Karl cada vez ha venido ocupando más veces la posición de enganche por detrás del punta que el propio costado derecho donde empezó a tener minutos esta temporada. En las últimas semanas, salvo cuando ha coincidido con Guerreiro sobre el campo que sí le hace desplazarse a la banda, son Gnabry/Díaz u Olise quienes le escoltan por los costados.

Por el modelo de juego y la tipología de partidos, esto repercute en las zonas de influencia de Karl. La gran mayoría de escenarios se recrean ante bloques replegados y ahí los extremos suelen vivir más asociados al carril externo, participando los laterales un escalón por detrás pero por dentro. Con la pareja de mediocentros ofreciendo equilibrio como tercer central y con un ancla por delante de la defensa, el enganche puede actuar como segundo punta, esperando entre central y lateral izquierdo rival a espaldas de medios, pero también se le ve como un tercer medio o desdoblándose con el lateral derecho.

Todo ello en un Bayern que tiene más posesión que los rivales, que aboga por mucho intercambio posicional en los ataques. Como hijo de su tiempo (nace en 2008 en una Alemania que está variando su metodología en las academias), Karl comprende bien este estilo de juego basado en el pase corto, la triangulación como aprovechamiento de espacios y la presión alta. Por eso y por su capacidad técnica, no tiene problemas para potenciar sus perfiles, ubicaciones y apoyos; así como para asociarse en espacios reducidos.

Puede jugar por dentro porque su escaneo de lo que ocurre a espaldas es correcto, porque es mejor pasador de lo que uno puede destacar a primera vista y porque comprende el juego como colectivo. Ni se pasa el partido arriesgando, ni tampoco temporizando cada acción. No es intrascendente, ni alocado. Entiende que los ataques deben mezclar paciencia y vértigo ante defensas pobladas. Que no siempre hay que jugar de primeras, ni tampoco es necesario buscar la jugada estelar en cada contacto.

Dentro de un pie izquierdo dócil a la hora de los contactos, existen un par de detalles a comentar de sus recepciones. Primero es que es demasiado zurdo en el momento de controlar. Igual que se atreve a sacar un centro, un disparo o un remate con la derecha, abusa del pie izquierdo a la hora de recepcionar. Es corregible, pero evitar controlar con la derecha cuando esta es la alejada es un problema que conlleva desaprovechamiento de oportunidades, cuando no pérdidas.

Además, tiene cierta dificultad para frenar pases muy tensos con el interior, rebotándole lejos o cogiendo una mínima altura. Si bien esto lo puede resolver por velocidad de reacción y gestual, implican un segundo toque o una carrera en dirección contraria que cortan el ritmo de circulación.

Aun así, uno de los puntos más fuertes del alemán son los momentos en los que puede acelerar. Es entonces cuando vuela con el balón pegado al pie. Con irritante suficiencia encadena toques a una velocidad extrema tanto gestual como de desplazamiento. Tan rápido se mueve y tan rápido utiliza el pie izquierdo que prescinde del pie derecho para sortear rivales.

Sin embargo, la sensación es que desborda más que regatea. Tampoco ayuda que acorte sus acciones y que después del regate prefiere soltar rápido, filtrar el pase a espaldas de la defensa o directamente golpear a puerta. Pero es posible que su tendencia a salir demasiadas veces hacia el lado izquierdo, mengua su abanico de opciones. Tampoco está mostrando que pueda alternar diferentes velocidades en una misma acción. Acelera veloz y es potente, pero no hay un freno después de arrancar. Tampoco abusa de las fintas o amagues. Y aunque ha habido muchos regateadores de «un solo pie», que el pie derecho sea un mero acompañante de la carrera, pero no de la conducción ha de perjudicar.

Lo mejor es que, aunque desborda pocas veces, después su acción tiene impacto. Ya sea picando la pelota por encima de la defensa, filtrando a la carrera del delantero, o buscando el golpeo de media distancia. Tiene facilidad para encontrar el arco rival. En parte por ese entendimiento para comprender dónde debe colocarse o qué desmarque ha de realizar, que también demuestra «cargando» área. Pero sobre todo porque es muy veloz a la hora de cargar la pierna o colocar el pie.

Ya sea al primer toque o en carrera, no necesita tiempo para armarse. En parte, por la velocidad gestual; en parte porque suele preferir la colocación a la fuerza, también fuera del área. Es más un francotirador que un cañonero. Esta cualidad con la posibilidad de «hacer jugadas» le eximen de tener que participar mucho para impactar en el resultado.

Esto no quiere decir que se desconecte del juego. Vive de forma intensa el encuentro y muestra sus ganas por dejarse ver en los constantes apoyos. Tampoco desaparece cuando toca remangarse y no escatima esfuerzos para presionar ni para encadenar esprines. Es un jugador molesto y pesado para el defensor que trata de conducir, pues no desfallece, y acierta en tapar líneas de pase nocivas. Karl tiene un punto de hiperactividad permanente que hacen suplir su escasa corpulencia con velocidad, movilidad y lectura.

Puede sorprender dada su edad y el tiempo que lleva con los compañeros, pero a cada jornada se le nota más jerarquía. Empieza a actuar como un líder. Organizando el ataque levantando la mano para pedirla, dando indicaciones sobre cómo le gustaría recibir el siguiente pase o ayudando al compañero a discernir por dónde tiene que desarrollarse la siguiente acción. Sea o no sea él el siguiente receptor, empieza a actuar como un preboste.

Es la temporada de su estreno y Kompany le viene protegiendo. En realidad, el marco del actual Bayern es excelente para un joven talento. Aúna la máxima exigencia con saberse rodeado de figuras que deben servir de escudo y tirar del carro en caso de que vengan baches. Mientras, Karl debe ir acoplando ciertas soluciones a su juego para el día en el que se le exija más al chico de Frammersbach. De momento, el bendito problema del técnico belga será cuando tenga que elegir entre Musiala, Olise, Gnabry, Luis Díaz y Karl para formar su línea de tres cuarto de ataque. Ya habrá tiempo de ver si Lennart Karl también viaja a otro Mundial en los Estados Unidos…

Imagen de Rafa Medel
Rafa Medel
Rafa Medel es entrenador (UEFA A) y Periodista. Autor de "Fútbol en Blanco y Negro" (Librofutbol, 2022), trilogía que repasa la primera centuria de este maravilloso deporte.